No importaba que tan azul estaba el cielo o que tanto me recordaba ese lugar a ti. Donde estas, no conmigo. No en aquel banco en que escuchaba tu voz, regalando el mejor esfuerzo para impresionarme con aquella lectura.
Cuando leía era como un mundo muy diferente, pero tu, con tu voz hacías de él un mundo mágico con mucha vida.
Llegué tarde para escuchar de regreso tu voz.
Deys Rowent
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